sábado, 20 de marzo de 2010
Rayito
El mayor sueño del genio Nikola Tesla radicó en la construcción de un sistema de distribución eléctrico inalámbrico el cual, gracias al empleo de altas torres y profundas excavaciones, obtuviera energía valiéndose la creación de poderosas alteraciones en el campo eléctrico natural de la Tierra. Esta energía ganada casi gratuitamente, posteriormente sería “retransmitida” libremente hacia todo el mundo a través de enormes torres inalámbricas ubicadas estratégicamente. De esta investigación nacería en los primeros años de 1900 uno de sus inventos que aterraría al mundo: La Torre Wardenclyffe. Comenzada con una inversión inicial del banquero J. P. Morgan, el cual luego se retiraría enfurecido por la falta de resultados económicos palpables y difamaría a Tesla limitando así la entrada de nuevos inversores, la construcción de la torre fue viendo infinidad de contratiempos. Desde incendios hasta sabotajes de espías e investigaciones del FBI. No obstante, el mayor obstáculo llegó cuando Tesla perdió definitivamente la propiedad del terreno a manos del financista George Boldt en 1915 y en 1917, en plena Guerra Mundial, este cedió al pedido del gobierno de New York de demoler gran parte de la estructura por temor a que sirviera de “faro” a los submarinos alemanes.
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